A medida que se aprueban leyes de verificación de edad en todo el mundo bajo la premisa de "mantener a la niñez segura en línea", los gobiernos se están otorgando cada vez más la autoridad de decidir qué temas se consideran "seguros" para que los jóvenes accedan a ellos, y obligan a los servicios en línea a eliminar y bloquear cualquier cosa que pueda considerarse "insegura". Esta tendencia legislativa creciente ha generado importantes preocupaciones y numerosos cuestionamientos legales bajo la Primera Enmienda, tanto en EE. UU. como en otros países.
Estos cuestionamientos siguen surgiendo porque esto no se trata solo de seguridad: se trata de censura. Las leyes de verificación de edad apuntan a una serie de temas definidos de manera muy amplia. Algunas bloquean el acceso a sitios web que contienen "material sexual dañino para menores", pero definen ese término de forma tan laxa que el "material sexual" podría abarcar desde educación sexual hasta películas clasificadas para mayores de edad; otras simplemente enumeran una variedad de daños definidos de forma vaga. En cualquiera de los dos casos, legisladores y reguladores podrían usar estas leyes para atacar el contenido LGBTQ+ en línea.
Este riesgo resulta especialmente claro si consideramos lo que ya sabemos sobre las políticas de contenido de las plataformas. Estas políticas, que afirman "proteger a la niñez" o mantener los sitios "aptos para toda la familia", a menudo etiquetan el contenido LGBTQ+ como "para adultos" o "dañino", mientras que contenido similar que no involucra a la comunidad LGBTQ+ queda intacto. A veces, este impacto (la censura del contenido LGBTQ+) es implícito, y solo se hace evidente cuando las políticas (y/o leyes) se aplican realmente. Otras veces, esta intención queda explícitamente plasmada en el propio texto de las políticas y proyectos de ley.
En cualquiera de los dos casos, es fundamental reconocer que los proyectos de ley de verificación de edad podrían bloquear mucho más que solo pornografía.
Tomemos como ejemplo el proyecto de ley de Oklahoma, SB 1959. Esta ley estatal de verificación de edad busca impedir que los jóvenes accedan a contenido "dañino para menores" y entró en vigor el pasado 1.º de noviembre. Incorpora definiciones de otro estatuto de Oklahoma, el Estatuto 21-1040, que define el material "dañino para menores" como cualquier descripción o exhibición, en cualquier formato, de desnudez y "conducta sexual". Ese mismo estatuto define después la "conducta sexual" como algo que incluye actos de "homosexualidad". Es decir, de forma explícita, la SB 1959 exige que un sitio verifique la edad de una persona antes de mostrarle contenido sobre homosexualidad, un término lo suficientemente vago como para que potencialmente pueda aplicarse a contenido de organizaciones como GLAAD o Planned Parenthood.
Esta definición vaga sin duda hará que las plataformas censuren en exceso el contenido relacionado con la vida, la salud o los derechos de las personas LGBTQ+, por temor a la responsabilidad legal. Además, proyectos de ley como la SB 1959 también podrían provocar que las propias personas usuarias se autocensuren por las mismas razones, por miedo a ser expulsadas de las plataformas. La ley deja a las plataformas sin certeza y sin capacidad de excluir con precisión la cantidad mínima de contenido que encaja con la definición de la ley, lo que las lleva a censurar en exceso contenido que podría incluir incluso esta misma publicación de blog.
Más allá de los estados individuales: la Ley de Seguridad Infantil en Línea (KOSA)
Leyes como la propuesta federal Kids Online Safety Act (KOSA) convierten a funcionarios de gobierno en quienes deciden qué pueden ver los jóvenes en línea, y llevarán a las plataformas a implementar medidas invasivas de verificación de edad para evitar el riesgo de responsabilidad legal. Si KOSA se aprueba, provocará que quienes crean contenido en línea sobre educación sexual, e identidad y salud LGBTQ+, sean perseguidos y silenciados también. Bastará con que un solo integrante de la Comisión Federal de Comercio (FTC) busque anotarse un punto político, o que un fiscal general estatal busque asegurar su reelección, para empezar a atacar el discurso en línea que no les agrada. Estas cargas sobre la libertad de expresión también afectarán a las personas usuarias comunes, ya que las plataformas eliminarán contenido de forma masiva con tal de evitar demandas e investigaciones bajo KOSA.
La senadora Marsha Blackburn, copatrocinadora de KOSA, ha expresado como prioridad "proteger a los menores de edad de [sic] lo transgénero en esta cultura y de esa influencia". Para la senadora Blackburn, KOSA abordaría este problema limitando el contenido en los lugares "donde se está adoctrinando a la niñez". Sin embargo, todos estos esfuerzos no logran proteger a la niñez de los daños reales del mundo en línea, y en cambio le niegan a la juventud vulnerable una vía crucial de comunicación y acceso a la información.
La censura LGBTQ+, diseñada desde las plataformas
Si bien la censura de contenido LGBTQ+ a través de leyes de verificación de edad puede presentarse en ciertos casos como una "consecuencia no intencionada", restringir el acceso a contenido LGBTQ+ forma parte del diseño mismo de las plataformas. Uno de los ejemplos más generalizados es que Meta ha estado suprimiendo contenido LGBTQ+ en sus plataformas bajo la premisa de proteger a las personas usuarias más jóvenes de "contenido sexualmente sugerente". Según un informe reciente, Meta ha estado ocultando publicaciones que hacen referencia a etiquetas (hashtags) LGBTQ+ como #lesbian, #bisexual, #gay, #trans y #queer para las personas usuarias que tienen activado el filtro de contenido sensible, además de mostrar una página en blanco cuando intentan buscar términos relacionados con lo LGBTQ+. Esto deja a las personas usuarias adolescentes sin ninguna posibilidad de elegir qué contenido ven, ya que el filtro de contenido sensible viene activado de forma predeterminada para ellas.
Este cambio de política se dio después de un esfuerzo prolongado de Meta, supuestamente destinado a proteger a las y los adolescentes en línea. En enero del año pasado, la corporación anunció un nuevo conjunto de restricciones de "contenido sensible" en sus plataformas (Instagram, Facebook y Threads), que incluía ocultar contenido que la plataforma ya no consideraba apropiado para ciertas edades. Más tarde, esto fue seguido por la introducción de Instagram para Adolescentes, para limitar aún más el contenido que pueden ver las personas usuarias menores de 18 años. Esta función configura las cuentas de personas menores de edad con los niveles más restrictivos de forma predeterminada, y quienes tienen menos de 16 años solo pueden revertir esa configuración a través de madres, padres o tutores.
Meta al parecer ha revertido ahora las restricciones sobre contenido LGBTQ+, tras calificar el problema como un "error". Esto no es suficiente. Al permitir que el contenido a favor de las personas LGBTQ+ fuera integrado en el filtro de contenido sensible, Meta se alineó con quienes participan activamente en la eliminación violenta y dañina de derechos de las personas LGBTQ+, todo bajo la premisa de mantener seguros a niños, niñas y adolescentes. Esta no solo es una estrategia profundamente errónea, sino que perjudica a todas las personas que desean expresarse en internet. Estas políticas se redactan y se aplican de forma discriminatoria, a costa de las personas transgénero, de género fluido y no binarias. Además, con frecuencia convencen u obligan a las plataformas a implementar herramientas que, valiéndose de las definiciones vagas y subjetivas de estas leyes, terminan bloqueando el acceso a contenido LGBTQ+ y de salud reproductiva.
La censura de este tipo de contenido impide que las personas puedan interactuar con dicho material en línea para explorar su identidad, defender una mayor aceptación social y luchar contra el odio, construir comunidades y descubrir nuevos intereses. Con corporaciones como Meta interviniendo para decidir cómo las personas crean, se expresan y se conectan, se elimina una forma crucial de participación para todo tipo de usuarios, y las voces de quienes tienen menos poder quedan silenciadas con frecuencia.
Y en un momento en que las personas LGBTQ+ ya enfrentan una enorme presión por amenazas homofóbicas violentas fuera de línea, estas restricciones en línea tienen un impacto todavía mayor.
La juventud LGBTQ+ enfrenta un riesgo más alto de sufrir acoso y rechazo, y suele recurrir a los espacios en línea como una vía de expresión personal. Para quienes no cuentan con apoyo familiar o enfrentan la amenaza de abuso físico o emocional en casa debido a su orientación sexual o identidad de género, internet se convierte en un recurso esencial. Un informe de la Gay, Lesbian & Straight Education Network (GLSEN) destaca que la juventud LGBTQ+ usa internet con mayor frecuencia que sus pares, y suele mostrar niveles más altos de participación cívica en línea que fuera de línea. El acceso a comunidades y recursos digitales es fundamental para la juventud LGBTQ+, y restringir ese acceso representa un riesgo particular.
Llamado a la acción: los derechos digitales son derechos LGBTQ+
Estas leyes tienen el potencial de perjudicarnos a todas las personas, incluida la niñez a la que dicen proteger.
A medida que más estados y países aprueban leyes de verificación de edad, resulta fundamental reconocer las implicaciones más amplias que estas medidas tienen sobre la privacidad, la libertad de expresión y el acceso a la información. Este conjunto de leyes plantea desafíos importantes para las personas usuarias que intentan mantener el anonimato en línea y acceder a contenido esencial, ya sea sobre recursos LGBTQ+, información de salud reproductiva o de otro tipo. Estas políticas amenazan las mismas libertades que dicen proteger, asfixiando las conversaciones sobre identidad, salud y justicia social, y generando un entorno de miedo y represión.
La lucha contra estas leyes no se trata solo de defender los espacios en línea; se trata de salvaguardar los derechos fundamentales de todas las personas a expresarse y acceder a información que puede salvar vidas.
Necesitamos oponernos a estas leyes de verificación de edad, no solo para proteger el derecho a la libre expresión de las personas usuarias, sino también para salvaguardar el libre flujo de información que resulta vital para una sociedad democrática. Comunícate con tus legisladores estatales y federales, difunde las consecuencias de estas políticas, y apoya a organizaciones como LGBT Tech, la ACLU, la Woodhull Freedom Foundation, y otras organizaciones que luchan por los derechos digitales de la juventud junto a la EFF.
La lucha por la seguridad y los derechos de la juventud LGBTQ+ no es solo una lucha por la visibilidad: es una lucha por su propia supervivencia. Ahora más que nunca, es fundamental que aliados, defensores y comunidades marginadas se opongan a estas leyes peligrosas y garanticen que internet siga siendo un espacio donde todas las voces puedan escucharse, libre de discriminación y censura.








